¿Es un doble estándar amar el Kpop y defender los derechos humanos?

Se ha criticado a las kpopers que hacen activismo por los abusos en la industria del Kpop, pero esto es un señalamiento hecho en mala fé. En este artículo se explican las razones.

Feminismo
Democracia
Justicia Racial
19/6/2026
Nahomi Nieto

¿Es un doble estándar amar el kpop y defender los derechos humanos? 

Estas semanas las kpopers se han dedicado a la pedagogía, desmintiendo mitos sobre Ivan Cepeda, candidato presidencial en Colombia y explicando sus propuestas porque no quieren que la ultraderecha gobierne el país. Y han sido tan efectivas que sus esfuerzos llegaron a las noticias coreanas y a los premios Jaime Garzón. Esta no es la primera vez que las kpopers se han unido para defender derechos humanos. Lo han hecho en Chile, en Estados Unidos apoyando movimientos anti-Trump, Black Lives Matter y a Palestina, y en Colombia apoyando el estallido social y a candidatos que comparten valores con ellas y sus artistas favoritos.

¿Por qué al kpop sí le exigen coherencia absoluta?

A pesar de lo admirable que es la movilización social por parte de los fandoms, la gente ve mujeres jóvenes movilizándose por el país que quieren y ¡oh! ahora sí les importan los defectos de la industria del kpop. Los detractores de este tipo de activismo argumentan que la industria es horrible, abusiva, tiene denuncias y es sumamente problemática. Por lo mismo, usan eso para deslegitimar el activismo y feminismo de las kpopers porque supuestamente no se puede creer que todos deberíamos tener derechos humanos si te gustan los y las idols. Pero ese argumento se cae solo. 

¿Por qué no dicen eso de la gente que está emocionada por el mundial y cree en los derechos humanos? La FIFA ha sido muy criticada por violaciones de los mismos, como trata de personas para esclavización moderna en el mundial de Qatar, además de haber premiado a Trump. No obstante, eso no parece importarles tanto porque el señalamiento de “las kpopers son incoherentes” tiene un sesgo machista y racista.

Tecno-orientalismo y el prejuicio contra el Kpop

El sesgo y odio a estos movimientos tiene relación con el orientalismo, acuñado por Edward Said en el libro homónimo. Se refiere al fenómeno en el que occidente ve al oriente como una otredad inferior y primitiva. Esto evolucionó al tecno-orientalismo, definido por David Roh, Betsy Huang y Greta Niu en el libro Tecno-orientalismo: imaginando Asia en la ficción especulativa, la historia y los medios de comunicación. Aquí argumentan que el occidental racista sigue viendo al oriente como primitivo, no por falta de desarrollo, sino que son primitivos porque son máquinas que no piensan. 

Un ejemplo de esto es la percepción del Kpop que tiene el occidente. Hay muchas notas en medios y documentales que lo describen como algo estrictamente  “artificial, manufacturado y sin autonomía” osea: ven a los idols como máquinas. Varios de estos artículos existen por el éxito de BTS, la banda más famosa del momento. Y en una entrevista del periódico El País, Kim Namjoon, líder de la banda BTS:  cuenta que aunque el sistema de entrenamiento en el Kpop puede ser deshumanizante, esta industria está mejorando en términos de contratos y dinero. Y ahora hay más educación, profesores y psicólogos. 

Y con respecto a la explotación laboral de Corea del Sur, responde: 

“En Occidente simplemente no lo entienden. Corea es un país que fue invadido, arrasado hasta los cimientos y dividido en dos. Hace apenas 70 años no había prácticamente nada. Recibíamos ayuda del FMI y de la ONU. Pero ahora todo el mundo está mirando a Corea. ¿Cómo es posible? ¿Cómo pasó eso? Pues porque la gente se esfuerza muchísimo por mejorar.
Estás en Francia o en el Reino Unido, países que pasaron siglos colonizando a otros, y vienes a decirme: “Ay, Dios mío, ustedes se presionan demasiado; la vida en Corea es muy estresante”. Pues sí. Así es como se consiguen las cosas. Y eso es parte de lo que hace tan atractivo al K-pop, aunque, por supuesto, también existe un lado oscuro.”

Como fan, rechazo la explotación del Kpop y admito que aunque amo a BTS, casi no me hago Army porque me desencantaba su sistema de trabajo… No obstante, entiendo el razonamiento de Kim Namjoon y de pronto es ignorancia de nuestra parte, pero ¿de qué otra manera Corea iba a triunfar con su propuesta de Soft Power, sino era jugando con las reglas del capitalismo? 

Y ninguno de los dos está proponiendo este sistema como bueno; fue una respuesta al colonialismo y la violencia que ha vivido Corea causado, en parte, por el occidente que ahora los critica. Kim Namjoon, después de admitir que el Kpop tiene un lado oscuro dice: “Cualquier cosa que ocurre demasiado rápido y con demasiada intensidad tiene efectos secundarios” . Por lo mismo, luego conecta con quienes denuncian el tecnoorientalismo y opina que el prejuicio más grande que existe hacia el Kpop es que es prefabricado (uno de los argumentos que usan para describir a los idols como máquinas) 

Entonces si los problemas solo les “preocupan” para invalidar el activismo de mujeres jóvenes, mientras ignoran explotación similar en otras industrias del entretenimiento de occidente, como jóvenes que trabajan hasta el desgaste, mujeres, niños y niñas que son abusados, y pasan por alto cuando los idols de Kpop tienen autonomía, escriben música a favor de derechos humanos y rechazan los abusos de su industria. Lo que sucede, en realidad, es que la “preocupación” es un prejuicio hacia las mujeres y el kpop, que es un sesgo machista y racista.

Los movimientos de derechos humanos han hecho históricamente todo tipo de alianzas con movimientos pop. Hoy vemos ese fenómeno una vez más, y no puede ser que la crítica sea a las jóvenes organizadas y no a quienes amenazan sus derechos.

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