Tomaseca: una bebida a base de viche para las mujeres

Tomaseca, licor del Pacífico colombiano a base de viche, hace parte de una tradición de curación por y para las mujeres, que alivia el dolor menstrual y otros dolores que nos aquejan.

Salud
Feminismo
19/8/2025
Carolina Benitez Mendoza

En Colombia, el alcohol se aprende desde temprano como sinónimo de celebración. La memoria colectiva está impregnada del olor a tufo en la boca de los tíos durante las fiestas decembrinas, del sonido del vallenato ochentero saliendo de un bafle desgastado, de las sillas rimax amarillas en los andenes, y de los niños empujados a dormir en camas ajenas mientras los adultos se pasan copitas de plástico en círculos casi ceremoniales.

Pero en el Pacífico colombiano, las mujeres tienen un ritual diferente, íntimo, igual de ancestral pero menos reconocido: uno que gira alrededor de la menstruación. Cuando una mujer joven cae postrada por el dolor, entre alaridos, sin poderse levantar de la cama, las mujeres de la casa se reúnen. No es un espectáculo, es un acto de cuidado. De alguna parte, detrás de la nevera o sobre un mesón de la cocina, aparece una botella de tomaseca.

La tomaseca es una bebida elaborada a base de viche, un destilado de caña de azúcar ancestral del Pacífico, mezclado con canela, anís y hierbas medicinales. No se sirve con ánimo de embriagar: se sirve como remedio. Una mujer toma cualquier vaso, le da de beber a la adolorida, y pronuncia una frase sencilla pero cargada de sabiduría: "Tiene fríos". Otra añade: "O miomas". No hay certeza clínica, porque históricamente la salud de las mujeres, y especialmente la de las mujeres negras, ha sido desatendida. Es común que un médico responda al sufrimiento menstrual con un “eso es normal” o recete anticonceptivos sin investigar más allá.

Sin embargo, en esta medicina casera, pasada de generación en generación, lo que se sabe con certeza es que el dolor se calma con tomaseca. A veces, otras mujeres se sirven un poco también, se pasan el vaso, conversan. Poco a poco, los gritos se disipan, y las risas toman su lugar.

Durante el Festival Petronio Álvarez 2025, miles de personas llegaron a Cali para celebrar la cultura del Pacífico. Muchos probaron el viche sin saber que más allá del sabor exótico o el efecto del alcohol, estaban tomando algo sagrado. Aunque lo llamen “ancestral”, lo consumen como si fuera guaro. Pero el viche es mucho más que una bebida: es medicina. Sus distintas preparaciones tienen distintos fines, y en el caso de la tomaseca, su propósito es claro: sanar la matriz.

En la tradición oral se dice que la tomaseca ayuda a aliviar dolores menstruales, calmar cólicos por quistes o endometriosis, controlar sangrados intensos e incluso mejorar el placer sexual. No son sólo creencias: muchos de sus ingredientes tienen propiedades antiinflamatorias y analgésicas. La canela, por ejemplo, ha sido estudiada por su capacidad para reducir el dolor menstrual. El anís es conocido por calmar espasmos. Y el viche, como base alcohólica fermentada artesanalmente, actúa como vehículo para la absorción rápida de estos principios activos en el cuerpo.

Quienes asisten al Petronio deberían hacerlo con conciencia: al beber viche, no sólo están disfrutando de una bebida tradicional, están recibiendo una herencia viva, un remedio que ha brindado alivio, no sólo alegría, por siglos. Y especialmente a las mujeres: quizás en esa copa de tomaseca encuentren no sólo un sabor fuerte o un rato de diversión, sino también un poco de ese alivio profundo con el que tantas mujeres afrocolombianas crecieron.

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