En abril de 2023, Mariana llegó a urgencias de la Unidad de Servicios de Salud Santa Librada con siete semanas de embarazo y un sangrado intenso. Lo que comenzó como una atención por una amenaza de aborto terminó convirtiéndose en un caso que llevó a la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá a sancionar administrativamente al Hospital Meissen por fallas graves en la calidad de la atención médica.
Un dolor que nadie escuchó
Mariana, cuyo embarazo era deseado y planeado, fue trasladada al Hospital Meissen después de varias horas de espera. Allí le diagnosticaron un aborto retenido y le practicaron un legrado obstétrico. Tras el procedimiento comenzó a presentar dolor abdominal severo, inflamación y secreciones anormales. Sin embargo, el personal médico y de enfermería desestimó reiteradamente sus síntomas y le dijo que el dolor era parte normal de la recuperación.
Días después, cuando el dolor se volvió insoportable, Mariana acudió a la Clínica Palermo. Allí los exámenes diagnósticos revelaron una perforación uterina de cuatro centímetros y una infección abdominal derivadas del procedimiento realizado previamente. La gravedad de la situación obligó a practicarle una cirugía de urgencia para reparar el útero y controlar la infección.
Con el acompañamiento jurídico de Jacarandas, Mariana presentó acciones legales para exigir una investigación sobre lo ocurrido. La queja llevó a la Secretaría Distrital de Salud a revisar la historia clínica completa, solicitar conceptos técnicos especializados y abrir una investigación administrativa sancionatoria contra el Hospital Meissen.
La sanción
La sanción se fundamentó en varias fallas. La principal fue que, a pesar de que Mariana presentaba dolor abdominal persistente después del legrado, el hospital no ordenó estudios de imagen ni exámenes adicionales para descartar una perforación uterina, una de las complicaciones más conocidas de este tipo de procedimiento. La Secretaría concluyó además que existió un incumplimiento de los protocolos de cirugías seguras y de los estándares obligatorios de habilitación en salud. El informe técnico advirtió que el hospital no activó adecuadamente mecanismos para identificar complicaciones postquirúrgicas, pese a que Mariana manifestaba dolor intenso, inflamación y malestar persistente. La investigación concluyó que estos síntomas fueron minimizados en lugar de ser tratados como señales de alerta clínica.
En la resolución, la Secretaría Distrital de Salud formuló cargos contra el Hospital Meissen por incumplir estándares de calidad establecidos en el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud, especialmente en materia de seguridad, continuidad y procesos prioritarios de atención. Aunque la Subred Sur defendió su actuación argumentando que el procedimiento se ajustó a los protocolos institucionales, la autoridad sanitaria consideró que las pruebas técnicas demostraban deficiencias en la atención brindada.
El caso de Mariana evidencia las consecuencias que puede tener no escuchar el dolor de las pacientes y subestimar sus síntomas. También muestra la importancia del acompañamiento jurídico para acceder a mecanismos de justicia y exigir responsabilidades institucionales frente a hechos de violencia obstétrica y fallas en la atención en salud. Gracias al acompañamiento de Jacarandas, el caso logró avanzar hasta obtener una decisión sancionatoria que reconoció las fallas cometidas durante la atención médica.
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