El gran cambio: esto hacen los ultraderechistas en sus primeros 100 días de gobierno

Con la amenaza de la Ultraderecha en Colombia, a muchas personas les preocupa el gran cambio. Una serie de decretos radicales aplicados por dirigentes de ultraderecha que podrían dar un giro de 360 grados al país, para mal.

Democracia
Feminism
19/6/2026
Carolina Benitez Mendoza

Los primeros cien días de un gobierno suelen marcar el rumbo de un país. En los proyectos de ultraderecha que parecen estarse apoderando del continente, ese periodo se ha convertido en un momento estratégico de transformaciones rápidas, “el gran cambio”: una reconfiguración acelerada del Estado, los derechos y las alianzas internacionales antes de que la sociedad tenga tiempo de reaccionar.

¿Qué haría De la Espriella en Colombia?

Si Abelardo de la Espriella llegara a la presidencia de Colombia, él mismo ha anunciado su intención de firmar 90 decretos en su primer día de gobierno. La promesa recuerda las estrategias implementadas por líderes de derecha radical en distintos países, como Donald Trump, quien firmó 200 decretos en su primer día como presidente de Estados Unidos. Su decisión cambió el rumbo del país radicalmente, más allá de lo esperado por escépticos que, en una inocente tranquilidad, decían que un gobierno de Kamala Harris y de Donald Trump serían "prácticamente lo mismo".

Hoy en Colombia prima la misma narrativa: que nos encontramos frente a dos extremos iguales, lo que no podría estar más lejos de la realidad. De exponernos a un gobierno ultraderechista que nos aplicaría un gran cambio, ahí sí podemos hablar de un extremo. Un extremo tan devastador como el que ocurrió en Estados Unidos, que en días destruyó derechos ganados, relaciones internacionales e incluso cortó ayudas que salvaban vidas aquí en Colombia también.

‍¿Cómo funciona ese gran cambio?

El primer paso del gran cambio consiste en desmontar regulaciones y sistemas de protección. Las normas laborales, las salvaguardas ambientales, las políticas de diversidad, los mecanismos de paridad y las medidas de inclusión suelen convertirse en los primeros objetivos. El argumento es que estas políticas representan “trabas burocráticas” o privilegios (Trump, por ejemplo, vendió la idea de que era "racismo contra los blancos" y "sexismo contra los hombres"). Sin embargo, su eliminación debilita las herramientas que protegen a la clase obrera, poblaciones marginalizadas, mujeres y comunidades LGBTQ´I+, permitiendo avanzar con agendas políticas y económicas más agresivas.

La segunda fase es un vuelco ridículamente rápido en la estructura del gobierno. Los cambios se implementan tan rápidamente que la ciudadanía apenas logra comprender lo que está ocurriendo. Decretos emitidos de madrugada, cierres o desmantelamientos de ministerios, despidos masivos de funcionarios y reformas administrativas complejas generan un estado de confusión permanente. La rapidez es una estrategia política para dar "resultados" rápidos a sus votantes y crear confusión ante los organismos de derechos humanos, reduciendo la capacidad de organización, protesta y deliberación democrática.

La tercera fase implica una transformación de la política exterior y de las alianzas internacionales. Los gobiernos de ultraderecha suelen buscar nuevos socios ideológicos y romper con organismos multilaterales que supervisan el cumplimiento de los derechos humanos y las obligaciones internacionales de los Estados. Estas decisiones pueden aislar al país de espacios de cooperación y debilitar los mecanismos de protección internacional para la ciudadanía. En el caso colombiano, Abelardo de la Espriella ha manifestado su cercanía política con Donald Trump y ha planteado posiciones críticas frente a organismos internacionales de derechos humanos, además de expresar su interés en fortalecer relaciones con gobiernos con denuncias internacionales, como el de Israel.

Por esto debemos salir a votar

El país se construye con acuerdos, alianzas y fortalecimiento de su población. No con destrucciones, despidos y odios. Es importante salir a votar, por la democracia y su conservación. La abstinencia, a las personas jóvenes, nos suena tentadora: no tener que levantarnos a participar en una política que nos parece que ya está completamente rota. Sin embargo, esto se debe al no dimensionar lo increíblemente peligroso de un cambio así en el país. La Argentina de Milei, el Ecuador de Noboa, el Chile de Kast y el Estados Unidos de Trump son un recordatorio de que en este modelo solo se benefician los de la cima, y los problemas quedan para el resto.

Voten.

Otros artículos

Más artículos